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Marcapáginas Caligrafiados

Margapáginas hecho con papel kraft reciclado, y pintado con pintura a la tiza. Caligrafiado con nogalina.
Un poco de historia

Origen, Evolución y Usos

Hoy vamos a hablar de los marcapáginas caligrafiados y su elaboración, un pequeño detalle, que realizado con el papel adecuado y caligrafiado con el nombre de la persona a la que va dirigido, puede ser un gran detalle. Si además escribimos algo relacionado con la ocasión y lo acompañamos con un sobre bien preparado con un bonito forro, el resultado es muy coqueto.

Y así, pensando en la elaboración de un marcapáginas, me ha picado la curiosidad sobre su origen y me ha parecido interesante contar algo sobre su evolución y sus usos.

Karatasi caligrafia separadores

El origen exacto de los marcapáginas no se conoce, aunque parece que va ligado a la aparición de los libros en la época medieval y no a la de los libros impresos. Los monjes de la alta edad media ya utilizaban unos pequeños marcadores fabricados en vitela, para señalar la página en la que habían quedado.

La vitela es lo que hoy en día denominamos pergamino, que es de origen vegetal, mientras que la vitela se fabricaba a partir de la piel del becerro, sometida a un proceso de mojado y posterior secado bajo tensión. Los manuscritos escritos en vitela soportan mucho mejor el paso del tiempo que los escritos en papel.

Había distintos tipos de marcadores, algunos de ellos hasta indicaban el párrafo o columna en que había quedado la lectura. Si queréis profundizar sobre ellos tenéis un post con imágenes incluidas en este post escrito por un experto en la materia.

Las primeras referencias que tenemos de marcapáginas utilizados en los libros impresos es de los siglos XVIII y XIX. Eran cintas de seda lisas o bordadas a mano que se ataban o cosían a la parte superior del lomo y que sobresalían por la parte inferior. Era muy común una o varias cintas en las Biblias de la época. En la actualidad todavía se editan libros con estos marcapáginas pero debido a que encarecen el libro, se están dejando de utilizar.

Los marcadores independientes del libro aparecen en la época vitoriana (siglo XIX). El hecho de que se desvinculen del libro hace que disminuyan los de seda y proliferen los de papel y metal. Ello también hace que sus usos se amplíen y que las editoriales y otras compañías los utilicen como medio publicitario de sus servicios.

Y así se sigue en el siglo XX. Los marcapáginas se regalan ilustrados con la portada del libro que se acaba de comprar y otras veces con las novedades editoriales y publicidad de otras publicaciones. Se emplean también para transmitir mensajes, valores,... y como medio de manifestación artística de diseñadores e ilustradores.

Karatasi caligrafia separadores

Los marcapáginas siguen usándose hoy en día para saber en qué pagina del libro estamos leyendo o nos hemos quedado. Además, como en el siglo XX, sirven a las editoriales como medio publicitario. También muchas empresas fuera del ámbito editorial los utilizan con estos fines.

También son artículos objeto de coleccionistas, pues su producción es muy variada y se lanzan hasta ediciones limitadas muy codiciadas por estos.

En un ámbito más práctico hay que señalar que también son empleados como artículo de regalo tanto a nivel personal, como para celebraciones: nacimientos, bautizos, convenciones, congresos, conmemoraciones...

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En este apartado casi podría poner “cualquiera” y daría por terminado el asunto. Lo cierto, es que hoy en día los diseños son infinitos y los materiales utilizados son muy variados.
El material de uso mas frecuente es el papel con un gramaje un poco alto para que no se doblen fácilmente. Además hoy en día con la impresión digital, es muy fácil su diseño e impresión.
También se fabrican en metal, con diseños variados y también como si fueran de papel, con forma rectangular y grabados con mensajes diversos.

Otros materiales son plástico, telas, tejidos con macramé o punto de cruz, gomas elásticas, cuero, flores secas... En fin, cualquier material que no dañe el libro.

Pero los más frecuentes son los de papel con forma rectangular. Sobre su tamaño no hay nada fijo establecido. Las imprentas ofrecen un tamaño aproximadamente de DIN A7. Otro tamaño muy empleado son 20 cm de largo por 5 ó 6 de ancho para aprovechar el tamaño de un papel A4 y poder imprimir unas 5 unidades en casa.

También están de moda los marcapáginas esquineros pero más a nivel infantil y además no son cómodos. Se caen fácilmente. Te mostramos también uno en una foto.

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Llegamos a nuestra especialidad y a los que más nos gusta hacer. Siempre ponemos el nombre de la persona a la que van dirigidos y una frase o palabras acordes al libro que pueda acompañar o a la ocasión o momento por el que regalamos el marcapáginas.

Nuestro tamaño preferido son 6,5 cm de ancho por 20 cm de largo y optamos siempre por un papel superior a 200 gramos por aquello de que sea más consistente y no se doble.

Cuando el marcapáginas es un regalo por si mismo queda muy bien introducirlo dentro de un sobre forrado en que se pueden caligrafiar las iniciales del destinatario.

En cuanto al soporte , siendo de papel, puede haber variantes:

  • Papel decorado por las dos caras (papel de scrap) en el que solo hay que caligrafiar el nombre o frase deseada. Hay que tener en cuenta la decoración del papel. Si hay mucho dibujo o es muy colorido habrá que utilizar un rectángulo de papel liso o de papel vegetal para poder caligrafiar y añadir al primero.
  • Podemos utilizar cualquier programa de diseño para realizar el fondo del marcapáginas, poner cualquier patrón que nos guste, unas rayas, unas flores, un marco... las posibilidades son infinitas. Dejamos un rectángulo en blanco para caligrafiar e imprimimos.
  • Por último podemos usar papel liso, sin decorar pero con personalidad, me refiero a papel artesanal, papel kraft, papel reciclado, con textura. Un papel que llama la atención por si mismo y que enriquecemos con las letras.

Y queda caligrafiar. Para ello se usa una plantilla con el molde del marcapáginas y a la que añadimos líneas guías según el tamaño de letra que queremos poner. Y ya casi está, a escribir toca. Se pueden usar distintas tipografías: desde uncial, pasando por la itálica y la inglesa; hasta una inglesa creativa, una moderna... y también se puede emplear el lettering (dibujar las letras).

Hay que tener en cuenta que si caligrafiamos con letra inglesa y el tamaño de letra es grande, habrá que usar plumillas flexibles, sobretodo si queremos que los trazos descendentes nos queden gruesos.

En cuanto a las tintas, podemos usar desde las naturales, pasando por los gouache, hasta las acuarelas lisas o metálicas. Las opciones son infinitas.

En las fotografías te mostramos las tres opciones:

  • La primera es un diseño hecho con PowerPoint con un fondo de rosas, dejando un espacio en diagonal para caligrafiar el nombre y que imprimimos en nuestra impresora. En este caso hemos usado de tinta acuarela brillante finetec bronce.
  • La segunda es un papel de scrapbooking estampado por las dos caras. Al ser estampado, hemos usado la cara de lunares para caligrafiar los nombres. En este caso hemos usado para escribir acuarela color magenta.
  • Y la tercera es un margapáginas caligrafiado directamente sobre papel reciclado kraft y con los nombres escritos con pintura a la tiza blanca. Todo muy natural y ecológico.

Si quieres te puedes descargar un pdf con el primer marcapáginas diseñado y con el espacio en blanco para escribir el nombre del destinatario. También te enviamos el pdf con el fondo para forrar el sobre. Solo tienes que ponerte en contacto con nosotros a través de nuestro correo electrónico. Y hasta podemos caligrafiártelo.

En resumen, los marcapáginas caligrafiados son una buena opción para hacer un regalo muy personal, que no deja indiferente a nadie. Son bonitos, útiles, coleccionables y siempre embellecen las páginas del libro en el que se alojan. Además dejan recuerdo.